Capítulo VII
ROMPIENDO LA BARRERA DE LOS CONVENCIONALISMOS
No hay reglas ni leyes ni tradiciones que se puedan
aplicar universalmente... incluyendo ésta
En el mundo existen normas y expectativas ajenas, por lo tanto, es
primordial cuestionar la validez de los "debes" que rigen nuestra
conducta. La tendencia a seguir reglas impuestas sin debatirlas puede llevar a
una vida infeliz, especialmente cuando no se alinean con nuestros valores
personales, en cambio la flexibilidad, permite adaptar las decisiones a los principios
internos, lo cual fomenta una vida más agradable.
La verdadera libertad reside en la capacidad de elegir reglas y
comportamientos, en lugar de someterse a las exigencias externas. Al reconocer
que no existen normas absolutas que se ajusten a todos los contextos, podemos
liberarnos del peso de los "debes" y encontrar una mayor paz interior
con responsabilidad, porque al poseer reglas sobre cómo comer, vestirse o
comportarse en ciertas ocasiones a menudo carecen de sentido y, en lugar de
facilitar la interacción social, pueden imponer limitaciones innecesarias. Ser
leal a uno mismo significa tomar decisiones basadas en lo que realmente
valoramos, en lugar de simplemente seguir una guía de etiqueta impuesta.

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